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5 cosas que buscan todos los hombres casados en una amante

Coquetear con un hombre 167815

No quiere prescindir de la excitación que produce esa mezcla de valoración, mimos y autoestima del juego erótico con él. Ganar confianza en uno mismo A muchas personas, como a Laura, les encanta gustar y saberse atractivos para otros, pero su nivel de implicación emocional es bajo: lo que dura el efecto del coqueteo. Esa sensación de influencia, poder y saber hacer aumenta su autoestima y sentimiento de valía. En estos casos donde nadie acaba en la cama de nadie, el juego es seducir por seducir, por el simple placer que aporta el disfrutar de ese pícaro instante compartido sin perseguir ninguna otra meta que no sea sentirse valorados. Las nuevas tecnologías lo favorecen. Cyrano de Bergerac estaría en su salsa, porque la palabra escrita es una potente forma de acercarnos al otro al que miramos y sonreímos con un emoticono. Tenemos tiempo para pensar, imaginar y fantasear con el futuro y de equivocarnos, porque para seducir siempre necesitamos la complicidad del otro. Ante esa afirmación no hay psicólogo que se resista.

O tal vez sientan la necesidad de sentirse bien con su cuerpo en ese momento o lo usen como sexo de venganza… Una mujer nos escribió sobre el reencuentro con su antiguo ligue que la dejó con un antojo que no pudo controlar. Sean cuales sean las razones que tengas, si perteneces a esta categoría este artículo es para ti. Los principios para seducir a un macho, esté casado o no, siguen siendo en gran medida los mismos. Despertar al hombre, construir la anticipación para el gran sexo, la acumulación de la tensión y el juego de las emociones, todo debe ser esclavo. La seducción es un arte. La seducción, amiga mía es un facultad, y uno que juega con la psicología humana.

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